La batalla de la educación

Mientras en medio mundo la gente se debate sobre si las víctimas de un sitio son más o menos relevantes que la de otro y la seguridad de las fronteras europeas, por estas latitudes se ha montado bastante revuelo por las manifestaciones de este pasado sábado  en contra de la intención del gobierno de modificar los libros de texto de historia de la educación pública para mostrar una imagen más favorable del periodo del dictador y padre de la actual presidenta en los colegios.Podéis leer más sobre ello en español aquí y aquí.

Además la semana pasada se llevo a cabo el examen de ingreso a la Universidad, el que decide el futuro y el rumbo de la vida de la mayoría de los coreanos, con lo que esta semana toca hablar un poco de todo ello…

Siempre que ocurren estas cosas los medios y las redes sociales se inundan de artículos sobre la situación que vive este país en torno a este tema, aparecen vídeos de estudiantes, artículos de profesores extranjeros que enseñan aquí, se muestran los nuevos datos de las estadísticas sobre suicidios en jóvenes y uno tiene la sensación de estar en un dejà-vu constante porque no parece que nada vaya a cambiar en el corto plazo…

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Kiosco a la salida del colegio de Nico; aquí los chuches también son muy distintos…

Este debate no es inherente a Corea y en cierto modo desde que soy madre y he tenido que empezar a decidir sobre el tipo de educación que me gustaría para mis hijos he sido aún más consciente de la complejidad de este tema, sólo que aquí la gente no se pregunta si su hijo debería ir a la educación pública o privada,tener más o menos deberes,  aprender uno o dos idiomas…

Aquí la gente considera que su única opción de progreso es vía educación y va a seguir haciendo lo impensable para que su hijo vaya a una de las 3 universidades de rigor, porque el 80% de los CEOS de las empresas provienen de allí, y seguirá enviando a sus hijos a las academias hasta las 10 de la noche porque es la única forma de llegar al nivel marcado y su mejor inversión de futuro.

La educación es uno de los pilares de la sociedad coreana. Aquí no hay ejemplos como Amancio Ortega o Ferrán Adriá en los que inspirarse, no se crean imperios de la nada, ni se da valor a las capacidades de las personas, porque se cree en la excelencia y se magnifica el poder de la educación y las figuras que lo representan. En mi casa vivía anteriormente un profesor de Universidad y después de más de un año aquí aun continúan llegando paquetes con regalos, tartas en Chuseok y Navidad… y no os hablo de unos pocos.

Personalmente comprendo que no es fácil librarte de esta carga que una vez más ha dejado el legado del confucionismo, y pienso que va a pasar mucho tiempo antes de que todo esto cambie, porque se necesita una auténtica revolución cultural y mucho valor para arriesgarte a no hacer lo mismo que todo el mundo hace… Y lo que más me apena no es leer las noticias sobre los niños que se suicidan ( es la causa principal de muerte en la gente de hasta 37 años) , sino lo que me cuentan muchos de los niños coreanos con los que hablo:

  •  ¿De donde eres?  – De España – Oh, lo siento ,no hablo español, me dijo una vez un niño de 6 años en un perfecto inglés que yo nunca hablaré… – Soy yo la que no hablo coreano y debería pedirte perdón, le dije.

¿Cómo hacer que no envíen a sus hijos a las academias y les dejen jugar o estén con ellos? ¿ Cómo hacer que las madres dejen participar más a los padres en la educación?

Y no sólo para el caso de Corea,

¿Cómo hacer que los niños ganen autonomía y comiencen a estudiar porque les gusta, no por la presión de tener que hacerlo? ¿Cómo hacer que se respeten sus expectativas ?

La respuesta es via educación, pero de los padres... vaya encrucijada!

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Desde que soy madre he vuelto a la escuela, pero no a una cualquiera, si no a la escuela de la vida y estoy aprendiendo muchas cosas de estos pequeñajos, cosas que había olvidado y otras muchas que ni me había planteado…

También gracias a esta experiencia de la expatriación día a día veo como  mis hijos no se ponen límites por el idioma, por miedo a lo desconocido, o por sacarles de su ambiente  y rutinas. Ellos aprenden naturalmente, y se divierten y enriquecen con lo diferente.

Y me he dado cuenta que independiente de la educación que reciban mis hijos lo que más necesitan son oportunidades para dirigirse y progresar, tener acceso a las mismas y la confianza suficiente para aprovecharlas, porque ellos van a ser los jefes del mañana. Y me pregunto si tendré el valor suficiente para ponerles en valor y respetarles,  dejarles decidir por ellos mismos y no cortar sus aspiraciones con frases como ” eso es imposible”, o “es una tontería “.

Porque sí, puede que todas nuestras dudas sobre la educación y  el origen de todo este problema social coreano sea “el miedo”:

  • miedo a hacer algo distinto a lo que hacen los demás
  • miedo a que no tengan un buen trabajo si no les meto en este cole
  • miedo a salirme del camino

Y quizá, solo quizá, puede que sea este mismo miedo en mirarnos a nosotros mismos como padres el que nos haga depositar toda esa responsabilidad sobre el futuro de la educación de los hijos en las instituciones…

 

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